Amor inconmensurable
Immeasurable Love
Spurgeon recorre el versículo más citado de la Biblia palabra por palabra y se planta en la más pequeña: ese «de tal manera» que el propio texto deja sin medir, porque no se puede.
“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en Él cree no se pierda, mas tenga vida eterna.”
Este pasaje también está en versículos sobre el amor de dios.
- Pasaje
- Juan 3:16
- Predicado
- 7 de junio de 1885
- Lugar
- Metropolitan Tabernacle, Londres
- Referencia
- Sermón 1850
Es el versículo que todo el mundo se sabe, y justo por eso casi nadie lo escucha. Spurgeon lo trata como si fuera nuevo: lo parte en sus piezas y dedica a cada una el tiempo que la costumbre le ha quitado.
Su observación de arranque es la mejor del sermón: si el amor de Dios pudiera medirse, el versículo daría la cifra. En vez de eso dice «de tal manera», y Spurgeon sostiene que hasta la inspiración renunció a calcularlo y dejó esa palabra pequeña abierta, para que cada uno la llene mirando.
El regalo
No dio algo: dio a su Hijo, y Spurgeon carga la frase con todo lo que eso incluyó. No solo la cruz al final, sino el destierro entre los hombres, el taller de carpintero, el hambre, la burla. El «dio» no es un momento sino una historia entera.
Recuerda a Abraham dispuesto a entregar a Isaac, y marca la diferencia: a Abraham se le detuvo la mano. Al Padre no.
El «todo aquel»
Aquí está la audacia del versículo. La palabra no pone condiciones de entrada: Spurgeon la pasea por los casos que su público consideraba perdidos, el condenado, el blasfemo, el que está en el umbral de la muerte, y no encuentra a nadie fuera del alcance si cree.
Su brújula es exacta y sin trampa: todo incrédulo queda fuera, todo creyente queda dentro. El límite existe, pero no lo trazan ni el pasado ni el tamaño del pecado.
Y la fe que hace falta puede ser mínima. Su frase es de las que se quedan: aunque sea tan pequeña que necesite ponerse las gafas para verla, Cristo la verá y la premiará.
«No se pierda»
La mitad negativa de la promesa: el que cree no perece. Spurgeon la lee como preservación de verdad, no como un indulto provisional. Una vida unida a Cristo no puede ser arrancada, porque deshacer esa obra pediría el mismo poder que la hizo, y ese poder no va a volverse contra lo suyo.
«Vida eterna»
Y la mitad positiva. Eterna no significa solo que dura: significa que participa de la vida de Dios, y por eso mientras haya Dios el creyente no solo existirá, vivirá.
Spurgeon cierra con su propio caso: cuando creyó por primera vez, en una capilla pequeña, no sabía todavía lo que acababa de recibir. La definición que le pone años después es la que más se cita de este sermón: la única religión que salva es la que no puedes dejar, porque te posee ella a ti.
En sus palabras
“Even inspiration could not compute its measure, and therefore the Holy Spirit gave us that great little word SO.”
Ni siquiera la inspiración pudo calcular su medida, y por eso el Espíritu Santo nos dio esa gran palabra pequeña: «de tal manera».
“The only religion which will save you is one that you cannot leave, because it possesses you, and will not leave you.”
La única religión que te salvará es la que no puedes dejar, porque te posee a ti y no te dejará.
“Though his faith be so little that I must needs put on my spectacles to see it, yet Christ will see it and reward it.”
Aunque su fe sea tan pequeña que yo necesite ponerme las gafas para verla, Cristo la verá y la premiará.
Este es un resumen nuestro. El sermón completo de Charles Spurgeon está en The Spurgeon Library. Es de dominio público: puedes leerlo entero sin pagar nada.
