Versículos sobre la ansiedad
Pasajes para los días en que la cabeza no para. Descárgalos, imprímelos o compártelos.
La ansiedad no se apaga con un versículo. Lo que hacen estos pasajes es otra cosa: le dan a la cabeza algo concreto donde apoyarse cuando lleva horas dando vueltas sobre lo mismo.
Fíjate en que casi ninguno dice «no te preocupes». Dicen «echa», «ven», «descansa»: son verbos de movimiento, cosas que se hacen con algo que pesa, no órdenes de dejar de sentir. Pedro escribe «echando toda vuestra ansiedad sobre Él» a gente que estaba siendo perseguida de verdad, no a gente con un mal día.
Si alguno te sirve, descárgalo y ponlo donde lo veas. Un versículo guardado en la carpeta de descargas no acompaña a nadie.
“echando toda vuestra ansiedad sobre Él, porque Él tiene cuidado de vosotros.”
1 Pedro 5:7 “Y la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestras mentes en Cristo Jesús.”
Filipenses 4:7 “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.”
Mateo 11:28 “Echa sobre Jehová tu carga, y Él te sustentará; no dejará que el justo sea removido.”
Salmos 55:22 “Tú guardarás en perfecta paz, a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado.”
Isaías 26:3 “La paz os dejo, mi paz os doy; no como el mundo la da, yo os la doy. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.”
Juan 14:27 “Estad quietos, y conoced que yo soy Dios: Enaltecido seré entre las naciones, exaltado seré en la tierra.”
Salmos 46:10 “En paz me acostaré, y asimismo dormiré; porque solo tú, Jehová, me haces vivir seguro.”
Salmos 4:8
Compártelas, imprímelas o ponlas de fondo de pantalla. El texto es de la Reina Valera Gómez.
Predicado sobre estos versículos
Charles Spurgeon · 1 Pedro 5:7
Una cura para la preocupación
Preocuparse en exceso no es solo agotador: Spurgeon lo trata como una desconfianza, y propone un remedio concreto en vez de pedir que dejes de sentirlo.
Charles Spurgeon · Mateo 11:28
Los dos descansos
Spurgeon lee dos descansos distintos en el mismo pasaje: uno que se recibe de golpe y otro que cuesta años, y sostiene que confundirlos explica por qué mucha gente cree que le falló.








